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jueves, 3 de abril de 2014

Perú: Clubes exclusivos se adueñan de playas del sur

En al menos 11 balnearios de Lima han cerrado los accesos al mar. En algunos hay agentes de seguridad, en otros tranqueras y hasta construcciones, pese a que esto es ilegal. 

solo pueden pasar los propietarios de los condominios o sus invitados”, nos señaló uno de los tres vigilantes que custodiaba –junto a una tranquera de metal– la única entrada al balneario Puerto Nuevo, ubicado en el kilómetro 70 de la Panamericana Sur.

“No, amigo, no pueden ingresar… Esta es una ‘playa privada’ y

Perú21 comprobó que pese a que la Constitución reconoce a las playas como bienes de uso público, en al menos 11 balnearios del sur de la capital se prohíbe el acceso a las personas. En algunos casos son los residentes quienes impiden este ingreso y en otros casos se trata de exclusivos clubes.

Dichas playas están ubicadas entre los kilómetros 55 y 98 de la Panamericana Sur y pertenecen a los distritos de Pucusana (Lima), San Antonio, Mala y Asia (Cañete).

Allí, diversas asociaciones de propietarios y de socios de clubes han colocado ilegalmente tranqueras y casetas de vigilancia para controlar el ingreso.

Este tipo de discriminación se da a vista y paciencia de los municipios y, es más, en algunos casos ni siquiera la autoridad distrital puede ingresar a estas ‘playas privadas’.

Por ejemplo, en la playa Puerto Nuevo, en el distrito de San Antonio de Cañete (Km. 70 de la Panamericana Sur), tres vigilantes y una tranquera restringen el único acceso al mar.

Perú21 preguntó la razón por la que no podíamos acceder a la playa y los agentes privados nos dijeron que tenían órdenes de solo autorizar el ingreso a los miembros del Club de Propietarios de la Laguna de Puerto Nuevo.

Lo mismo nos indicaron en la playa San Antonio (Km. 80), donde el Club Regatas ha instalado una tranquera en la única vía hacia el mar. “Esta playa es privada. El público en general puede ir a Puerto Viejo”, respondió uno de los vigilantes.

Tampoco se nos permitió el ingreso a los balnearios La Tiza (Km. 55), Boca León (Km. 79), en Mala; así como Cala de Mar (Km. 88), El Golf (Km. 96), Bora Bora (Km. 96), Bonita (Km. 98) y Costa de Sol (Km. 98), en Asia.

En dichos lugares, igualmente, se han colocado tranqueras o puestos de vigilancia en los accesos a la playa.
En la playa Totoritas (Km. 85), en Mala, una tranquera obstruye la bajada al mar. Los vigilantes solo permiten el ingreso de vehículos de los propietarios de las residencias.

Si bien aquí sí está permitido el acceso peatonal de cualquier ciudadano, estos están forzados a estacionar sus autos cerca de la tranquera y caminar más de 300 metros para llegar al mar. Es decir, en la práctica hay una restricción.

Sin embargo, un hecho que rebasa los límites es que ni el municipio de San Antonio de Cañete puede ingresar a sus playas.

“No tenemos libre acceso. Para notificar a los residentes y entregarles las cuponeras de pago (por impuesto predial) tenemos que pedir permiso a la administración de los condominios y de los clubes”, dijo Alex Echevarría, gerente de Rentas de esa comuna.


DIVIDEN PLAYA EN DOS
Otra restricción ocurre en Naplo (Pucusana), cuya playa ha sido dividida en dos: una parte para el público en general y la otra para los residentes. Un muro de concreto y cuerdas –custodiadas por vigilantes– separaran este balneario.

Enrique Bazo, presidente de la Junta de Propietarios, sostuvo que esta polémica medida no es discriminatoria. “La gente puede ingresar sin ningún problema, siempre y cuando no traiga comida”, señaló.


Los residentes de Naplo no se bañan con los visitantes, e incluso usan sombrillas que los diferencian (de color blanco). (Nancy Dueñas)

Fuente:

Peru21

 

martes, 25 de marzo de 2014

¿Se acerca el fin del cine tal y como lo conocemos?

Steven Spielberg y George Lucas

Spielberg y Lucas vaticinan cambios en la industria cinematográfica.

En un futuro no muy lejano, una entrada de cine podrá llegar a costar US$150 y la oferta de películas en la gran pantalla se reducirá a un puñado de superproducciones que permanecerán en cartel durante meses y meses, lo que hará que las cintas más alternativas, si llegan a rodarse, se estrenen directamente en la televisión o en internet.

Estas predicciones tan agoreras no las ha hecho ningún gurú de la industria cinematográfica ni los ejecutivos de los grandes estudios de Hollywood sino dos de los directores estadounidenses más prestigio, Steven Spielberg y George Lucas.
En una charla celebrada hace unos días en una escuela de cine de Los Ángeles, ambos expusieron una visión un tanto pesimista del estado del séptimo arte en EE.UU. que, en su opinión, está llegando a un punto de no retorno debido a la hegemonía de las grandes producciones y del creciente consumo de contenidos audiovisuales en internet.

"El gran peligro es que en algún momento se va a producir un colapso. Va a haber una implosión en la que tres o cuatro o incluso media docena de estas películas con grandes presupuestos se van a estrellar y eso cambiará la forma de hacer películas otra vez", aseguró Spielberg, quien confesó que su último filme, "Lincoln", estuvo a punto de no estrenarse en los cines.
"El gran peligro es que en algún momento se va a producir un gran colapso. Va a haber una implosión en la que tres o cuatro o incluso media docena de estas películas con grandes presupuestos se van a estrellar y eso cambiará la forma de hacer películas otra vez"
Steven Spielberg, director de cine

El director de "Indiana Jones" y "La lista de Schindler" apuntó que en un futuro puede que se establezca un sistema de precios que variará en función de la película. "Tendrás que pagar US$25 por ver la siguiente de 'Iron Man' mientras que ver algo como 'Lincoln' solo te costará US$7", señaló.

Lucas, por su parte, vaticinó que "cada vez habrá menos salas de cine y las entradas costarán US$50, tal vez US$100 o US$150: lo mismo que hoy en día cuesta un espectáculo de Broadway o ir a ver un partido de fútbol. Será algo caro (…) Y las películas puede que estén en cartel un año".

Los analistas consideran que tanto Lucas como Spielberg exageraron con sus predicciones. Entre otras cosas, señalan que la asistencia récord registrada en las últimas semanas en los cines de EE.UU. parece indicar que, de momento, el modelo de negocio tal y como lo conocemos goza de buena salud.

Pese a ello, muchos sí están de acuerdo es que es posible que en un futuro próximo se establezca una escala de precios que variará en función de la película que se vaya a ver.

Precios diferentes

"En la industria ya existen diferencias de precio en las entradas, por ejemplo cuando se va a ver una película en 3D o en un cine IMAX", señala Stuart Oldham, editor de la revista de espectáculos Variety.

Celuloide

El precio de los boletos para el cine podría variar dependiendo del fin de semana.

"Crear un sistema de precios variables tiene sentido para la industria. Hay películas que cuestan US$200 millones o US$300 millones y cobrar más por ver esas cintas ofrecería cierta protección financiera a los productores", aseguró Oldham en conversación con BBC Mundo.

"Para una película como 'Superman', que ha costado US$250 millones, la audiencia podría pagar más, mientras que para ver una película independiente, el precio podría ser menor", señaló el periodista, quien considera que eso no quiere decir que no se sigan estrenando películas de menor presupuesto.
"Siempre va a haber una demanda de producciones más pequeñas e independientes, porque a la gente le gusta ir al cine y compartir la experiencia. Puede ser que se produzcan menos películas de este tipo o que lleguen menos al cine, pero seguirán existiendo", aseguró.

Grady Smith, de la revista Entertainment Weekly, está de acuerdo en que el sistema de precios variables podría llegar a imponerse, aunque considera que ello conllevaría ciertos riesgos para los estudios.
"Es un terreno resbaladizo. Si antes de estrenar una película le pones un precio, eso puede predeterminar la reacción de los espectadores, ya que puede sugerir que la película que es más barata no es tan buena"
Grady Smith, periodista de Entertainment Weekly

"Es un terreno resbaladizo. Si antes de estrenar una película le pones un precio, eso puede predeterminar la reacción de los espectadores, ya que puede sugerir que la película que es más barata no es tan buena", señaló Smith en conversación con BBC Mundo.

"Hollywood es muy reacio a que algo así pase. Además, hay películas que nadie espera que recauden mucho en taquilla y luego llegan a los cines y se convierten en un éxito. Si esa película tuviera un precio de sólo US$5, los estudios perderían dinero".

En opinión de Smith lo que puede suceder es "que lo precios de las entradas varíen dependiendo del fin de semana".

"Quizás ponen un precio más elevado para el fin de semana del estreno y otro para los siguientes fines de semana".

El "superticket"

Brad Pitt

Para la película de Pitt se lanzó un boleto especial, el llamado "súperticket".

Pero pese a que las predicciones sobre el aumento del precio de las entradas pueden estar lejos de cumplirse, un par de anuncios realizados recientemente por cadenas de cine que operan en Estados Unidos, apuntan a que sí que se puede consolidar la tendencia de ofrecer entradas más caras que dan al espectador algo más que la posibilidad de ver una película.

Para el reciente estreno del último filme de Brad Pitt, "Guerra Mundial Z", Regal, una de las cadenas de salas de cine más importantes de EE.UU. puso a la venta entradas a US$50, que incluían, además de el derecho a ver la película antes de su estreno oficial, varios regalos como un póster, una bolsa de palomitas, unas gafas 3D de edición limitada y una copia digital de la película a descargar cuando esté disponible.

Unos días más tarde, Cineplex, una de las grandes cadenas de cines de Canadá, anunció el próximo lanzamiento del llamado "superticket" que, a un precio aún por determinar, dará acceso a ver la película en el cine y a recibir una copia digital descargable de la misma.

"Para nosotros es una oportunidad de proporcionar un valor añadido a la experiencia de ir al cine, para que los espectadores reciban más beneficios", le explicó a BBC Mundo Mike Langdon, director de comunicación de Cineplex Entertainment.

"Hicimos una investigación que reveló que el espectador medio en Canadá ha visto su película favorita 17 veces. Así que con el "superticket" les ofrecemos, además de la entrada de cine, la posibilidad bajarse la película en casa para que la vean tantas veces como quieran", explicó Langdon.

"También descubrimos que el 74% de los espectadores creen que el superticket es una buena idea".

Para los más fanáticos

Stuart Oldham, de Variety, cree "que en los próximos años veremos más lanzamientos de estos "supertickets", aunque principalmente para películas con grandes presupuestos y muchos efectos especiales".
"Se hará con filmes que los estudios saben de antemano que van a funcionar bien y que hay fans dispuestos a pagar US$50 por verlos antes del estreno. No creo que suceda con todas las películas".

Cine


Las superproducciones son las que reinan en la gran pantalla.

Grady Smith, de Entertainment Weekly, considera que lo que hicieron con "Guerra Mundial Z" fue "ofrecer una experiencia premium a los espectadores más fanáticos".

"Lo que los estudios están viendo es que la pasión del público llega a su punto máximo justo antes de que se estrene una película. Pueden aprovecharse de esa emoción y vender por anticipado los supertickets, que incluyan las copias descargables del filme".

En este entorno, en el que las superproducciones son las que reinan en la gran pantalla, Smith reconoce que "hay muchos directores de Hollywood que están frustrados, ya que parece que no se les respeta más".
"A medida que la taquilla internacional gana importancia para los estudios, estos se están centrando más en hacer películas que puedan atraer a todo tipo de público, que son las de aventuras con un montón de efectos especiales. Eso hace que cada vez sea menos prioritario hacer películas independientes", señala el periodista.
En cualquier caso, Smith cree que la cultura de YouTube y del contenido en internet, "además de haber democratizado el entretenimiento y de estar cambiando la industria del cine increíblemente rápido, puede ofrecer muchas posibilidades a los realizadores".

Quien sabe si las próximas películas de Steven Spielberg y George Lucas las veremos directamente desde la comodidad del salón de nuestras casas. Algunos dicen que sus predicciones son un tanto exageradas, pero ¿cuándo dejamos de considerarlos unos visionarios?.
 
Fuente:
 
BBC Sociedad y Cultura

domingo, 16 de marzo de 2014

Perú, la meca de la gastronomía que tiene 35% de personas con déficit calórico

Además un total de 13 millones 800 mil peruanos no cuentan en todo momento con acceso físico y económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimenticias para llevar una vida activa y sana.

(Foto: USI)
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Resulta paradójico que el Perú reciba muchos premios que lo colocan como la “meca gastronómica” pero según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en el país casi un 35% de los ciudadanos no ingiere los requerimientos calóricos mínimos. 
A esto se sum que 13 millones 800 mil peruanos, es decir, casi la mitad de la población no cuenta en todo momento con acceso físico y económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimenticias para llevar una vida activa y sana.

Ante esta situación, la organización Seguridad Alimentaria con Soberanía exigió al Congreso aprobar la Ley de Seguridad Alimentaria y Nutricional, que ya fue respaldada el pasado 19 de diciembre, sin embargo, un pedido de reconsideración impidió su aprobación definitiva y está paralizada.

“Con esta ley se busca no sólo que se reconozca la alimentación como un derecho, sino que el Estado asuma la responsabilidad de garantizar la seguridad alimentaria y genere condiciones favorables para que la población pueda tener acceso a los alimentos”, explicó Rosario Romero, coordinadora del Colectivo Perú: “Por una seguridad alimentaria con soberanía”.

Añade que esta ley supone un cambio de óptica respecto al papel que ejerce el Estado en esta materia, pues hasta el momento asume una responsabilidad asistencial, es decir, el Estado se preocupa de generar programas de auxilio para aquellas personas que no tienen acceso a los alimentos.
Por su parte, el antropólogo experto en desarrollo rural, Alejandro Laos, manifestó que la mitad de los peruanos está en riesgo de inseguridad alimentaria, no sólo por dificultad en el acceso a los alimentos, sino porque no se está alimentando de manera nutritiva y equilibrada.

“Consumen más carbohidratos, grasas, y ‘comida chatarra’, especialmente en las ciudades”, refirió, al mismo tiempo que recordó que esta dieta deviene en problemas como la obesidad que afecta al 62.4% de los peruanos.

La disponibilidad de los alimentos depende de varios factores. Uno de ellos son los pequeños y medianos productores que son responsables del abastecimiento del 70% de los productos que conforman la canasta básica alimentaria. Estos productores trabajan en duras condiciones, por ejemplo, en apenas el 23.8% de las unidades agropecuarias el propietario cubre sus costos.
“Si no se les apoya, difícilmente se va a asegurar el abastecimiento nacional, por lo que habría que incrementar las importaciones de alimentos, aumentando la dependencia de nuestro país del exterior”, asevera Rosario Romero.

A este escenario, hay que añadirle un factor más que contribuirá de manera decisiva en la producción de alimentos: el cambio climático, siendo Perú uno de los países del mundo más vulnerables ante él, como así lo reconoce el PNUD.

En la actualidad, Perú importa cerca del 90% del trigo que requiere, el 60% del maíz, y el 100% de la soya, volviéndose vulnerable ante las alzas de estos productos en el mercado internacional y repercutiendo también en los bolsillos de los ciudadanos.

En el 2012, el costo de la canasta básica alcanzó los S/. 151 mensuales por cada persona que conforma un hogar, según el PNUD.

Fuente:

Gestión

lunes, 3 de febrero de 2014

La guía de la butifarra: los 10 mejores lugares en Lima

Tras elaborar un sondeo, te contamos dónde se sirven los más elogiados representantes de este sánguche criollo.

Jamón del país, pan francés, salsa criolla y lechuga. Simplicidad y contundencia conforman uno de los sánguches más venerados y tradicionales del país, la espectacular butifarra, sin duda uno de los emblemas comestibles de nuestra identidad. Tras elaborar un sondeo en el que participaron cientos de nuestros lectores, aquí te presentamos cuáles son los templos culinarios más recomendables para disfrutarla en Lima. 


1. CORDANO
Al costado del Palacio de Gobierno se alza uno de los locales gastronómicos más emblemáticos de nuestro rico centro: el bar y restaurante Cordano, local que tiene más de 100 años. Una de sus más grandes insignias es, sin duda, su espectacular butifarra. Un sánguche que sabe a tradición.

¿DÓNDE IR? Jr. Ancash N° 202, Lima


2. CARBONE
Aquí otro lugar que sabe a historia. Sin pretensiones, contundente y a muy buen precio. Así es la butifarra que se sirve en este local tradicional. “Este lugar que va a cumplir un siglo tiene el mejor jamón del país del Perý y uno de los mejores del mundo”, opina Carlos Gerardo Colfer, uno de nuestros lectores.

¿DÓNDE IR? Esq. Cailloma y Huancavelica, Lima


3. BAR QUEIROLO
En el Centro Histórico las butifarras son emblema y otro de sus grandes representantes es este criollísimo bar tradicional. Sola es maravillosa, pero acompañada de un buen chilcano es incomparable.

¿DÓNDE IR? Jr. Camaná 900 (esquina con Jr. Quilca), Lima


4. BUTIFARRAS Y CHAMPÚS MESCUITA (PARQUE KENNEDY)
En medio del parque Kennedy decenas hacen una cola que por las noches parece nunca acabarse. Llegan a probar las veneradas butifarras de Elías Mescua, quien hace casi una década vende sus delicias en el lugar. Imposible no incluirlas.

¿DÓNDE IR? Parque Kennedy, Miraflores


5. ANTIGUA TABERNA QUEIROLO
En el corazón de Pueblo Libre se encuentra este templo de este sánguche de bandera, el cual no tiene nada que ver con el bar que se alza en el centro de Lima. No hay duda que en lo que a butifarras se refiere, nuestros lectores apuestan por la tradición.

¿DÓNDE IR? Av. San Martín 1090, Pueblo Libre. 

Lea el artículo completo en:

El Comercio